ÚNICO HIJO

El Credo poco a poco



Credo poco a poco. Hijo único por pastoraldelsordo



El Credo nos presenta a Dios como Padre, y el ser Padre va unido a la de Hijos o un Hijo.

El Hijo es engendrado desde toda la eternidad, eterno del Padre eterno, Dios de Dios.

Jesucristo es, desde toda la eternidad, el Hijo único de Dios, y nosotros somos gracias a Él,

hijos adoptivos. El Hijo es Dios como el Padre, el mismo Dios, pero es otra Persona. Entre el Padre y el Hijo todo es común, todo es Uno, salvo la distinción de Personas.

Jesucristo es el Hijo unigénito de Dios en un sentido único y perfecto. En el momento de bautismo de Jesús: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”(Mt 3,17)

En el momento de la Transfiguración de Jesús, la voz del Padre señala a Jesús, diciendo “Este es mi Hijo amado. Escuchadle.” ( Mt 17, 5)

Cuando Jesús se presenta a si mismo como el Hijo, que “conoce al Padre”

Mi Padre lo ha puesto todo en mis manos. Nadie sabe quien es el Hijo, sino el Padre: y nadie sabe quien es el Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo se lo quiere revelar. (Mt 11,27)

En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios”

(Jn 1,1)

Jesús, dijo: “Yo hablo de lo que visto donde mi Padre” (Jn 8,38)

Jesús afirma su relación única y eterna con Dios Padre. Él es “el Hijo unigénito de Dios”, la segunda Persona de la Trinidad.

Y Dios nos ha demostrado que nos ama enviando a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por medio de Él. (1 Jn 4, 9 )

Es el centro de la predicación apostólica: los Apóstoles han visto su gloria, “que recibe del Padre como Hijo único.” “Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros: y vimos su gloria, la que le corresponde como Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.(Jn 1,14)

“Tanto amó Dios al mundo, que no dudó en entregarle a su Hijo único, para que todo el que crea en Él tenga la vida eterna.” ( Jn 3,16)

“ El que cree en el Hijo no será condenado; en cambio, el que no cree en Él, ya está condenado, por haber creído en el Hijo único del Padre” ( Jn 3, 18)