XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO





RESUMEN HOMILÍA DOMINGO 30 ORDINARIO  C

Sólo Dios es Santo, Sabio y Misericordioso.
Todos nosotros somos débiles y pecadores.
Vamos a Dios a pedirle perdón y ayuda para vivir cada día.
Nunca podemos presumir ante Dios de nuestras obras y despreciar a los demás.
El fariseo presumía ante Dios de sus obras y desprecia al pobre publicano, es soberbio.
El único Juez es Dios, que nos ama y nos acoge en su misericordia.
El publicano es humilde, y le pide a Dios: “Ten compasión de este pecador”
El no puede presumir de nada, pero recibe de Dios su perdón y su misericordia.
En su oración es sincero, y le lleva por el camino de la salvación.
La humildad es una virtud muy importante, y la base de todas las  virtudes.
Reconocer que no somos nada ante Dios, que en todo dependemos de su ayuda.
Dios se acerca a la persona humilde y mira de lejos al soberbio.
Nuestra oración debe ser de adoración,  aceptar que Dios es nuestro Creador y Dueño.
¿Qué tienes que no hayas recibido?

DOMINGO 30 DEL TIEMPO ORDINARIO  (Ciclo C )

PRIMERA LECTURA

LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIÁSTICO  ( 35, 12- 14. 16-18

El Señor es un Dios justo y neutral. Ayuda al pobre y escucha la oración de la mujer viuda y del niño huérfano. Dios se compadece de los sufrimientos de las personas.
Los gritos del pobre llegan al corazón de Dios, y Dios, que es un juez bueno, les ayuda.
Palabra de Dios.

R.-Te alabamos Señor.

SALMO RESPONSORIAL   33, 2-3. 17-18.)

R.-Si la persona afligida llama al Señor, Él lo escucha.

Yo amo siempre al Señor Dios,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se alegra en el Señor:
que los humildes escuchen y se alegren.

R.-Si la personas afligida llama al Señor, Él lo escucha.

El Señor se enfrenta a los malos,
para borrar de la tierra su recuerdo.
Cuando una persona grita, el Señor lo escucha
y lo salva de sus angustias.

R.-Si la persona afligida llama al Señor, Él lo escucha.

El Señor está con las personas tristes,
salva a los deprimidos.
El Señor cuida a sus siervos,
no será castigado el que le pide ayuda.

R.-Si la persona afligida llama al Señor, Él lo escucha.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo. ( 4, 6-8. 16-18)
                                             
Querido hermano: Para mi ya llegó la hora del sacrificio y está cerca el día de mi muerte. He realizado bien mi trabajo, y he sido siempre fiel a la fe.  Ahora me darán la corona de los santos, que me dará el Señor, juez bueno, y también premiará a todos los que desearon su venida gloriosa.
La primera vez que me defendí todos me abandonaron, y nadie me ayudó. Que Dios los perdone. Pero el Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar completo el mensaje de salvación, para que lo oyeran todas las personas. El Señor me libró de todo mal y me salvará, llevándome a su reino del cielo.. A Él la gloria por los siglos de los siglos. Amén
Palabra de Dios.

R.-Te alabamos Señor.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas. 18, 9-14.

En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola; para algunas personas que pensaban que ellos eran
los más buenos y despreciaban a los demás:
“Dos hombres fueron al templo a orar. Uno era fariseo, el otro publicano. El fariseo, de pie, orgulloso, oraba así en su corazón: ¡Oh Dios! Te doy gracias, porque yo no soy igual que los otros hombres: ladrones, injustos, adúlteros; y no soy como ese publicano. Yo ayuno dos veces por semana y siempre pago el diez por ciento de todas las cosas que tengo.”
El publicano, se quedó atrás, al final del templo, y le daba vergüenza levantar los ojos al cielo;  se daba golpes de pecho, diciendo: ·¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.”
Jesús dijo: este publicano se fue a su casa perdonado, y al fariseo no fue perdonado. Porque toda persona orgullosa que se enaltece será humillada, y el que se humilla será engrandecido.”
Palabra del Señor.

R.-Gloria a ti,  Señor Jesús.